
Cansada y con las alas rotas, en medio de la desesperanza, me siento a reparar mis alas, tomo clases de vuelo, y emprendo el viaje de la historia... Mi vida...
No soy, solo una voz y algunas letras,
no soy tan solo un plasmar de palabras,
no soy letras convertidas en alma,
ni soy el alma que tiene voz propia.
No soy tan solo un espacio vacio,
no soy el hueco que falta llenarse,
ni tampoco soy el coraje guardado entre frases,
frases tristes, eternas, inalcanzables.
No soy el llanto derramado sobre hojas,
no soy la voz recorriendo distnacias,
no soy la letra que enmarca unas notas,
ni soy las notas que escuchas al alba.
No soy el aroma que deje en tu cuerpo,
no soy el cuerpo en el que tatuaste tu aroma,
no soy la brisa que derrama el viento,
ni soy el tiempo que te oprime ahora.
No soy el titulo de aquel poema inacabable,
ni soy la imagen que tu mente atesora,
no soy el beso que guarda tu boca,
ni soy la boca que te dio aque beso,
de todo aquello nada soy ahora...
De todo aquello, ahora soy tan solo la nada!
Debo acostumbrarme a estar sin tí,
a que los días parezcan tener más horas,
a que no vendrás ni al té ni al amor.
No es fácil convencerse que no estás
que no estarás y que estuviste feliz conmigo.
Mientras tanto, dibujo momentos,
para aprender a vivir así.
Nadie me ha enseñado a llevarlo,
no esperaba el final,
no esperaba silencios
ni imaginaba cuán difícil podría ser.
Debo aprender a caminar por otros lugares,
a ver a otra gente,
a no leer viejos cuadernos
ni revisar mi correo del final.
También es difícil acostumbrarse
a las largas noches
sin tu respiración,
sin siquiera tus ojos apagados
y más a que no estés a mi lado;
sin timbres, sin carreras
sin besos ni escaleras.
Aprenderé a entender esto.
Mientras tanto dame un tiempo,
si me equivoco al llamarte
o si te visito sin querer
y sin excusa,
si te miro a los ojos con ternura,
si por equivocación me despida
un beso que no tenga sentido.